martes, julio 11, 2017

La Espera

He estado invirtiendo mi tiempo de todas las maneras posibles para no acordarme de olvidarte. 
Si no recuerdo menos me duele, si no te busco no hay vacío y si no hay memoria no hay conflicto.
Se siente como si el clima se pone de acuerdo conmigo; menos te recuerdo y amanece soleado, más te recuerdo y camino entre lágrimas. Lágrimas del cielo y mías, de muchos más con su propia pena. 

Camino sin sentido y solo veo la inmensidad llena de pequeños mundos. Lo lejano del tuyo. Mi mundo y el deseo de un agujero negro cerca de ti para que no aparezcas nunca entre días, gestos, lugares y hechos. 

El rotundo regreso de Dios a mi vida... gracias a ti, que ya porto la etiqueta de "rezadora", porque siempre recito lo mismo una y otra vez, cada noche.
 La madre comprensiva y protectora que me alienta a seguir con mi vida y que a su vez, se muere de ganas de partirte la  cara de mustio que te cargas. 
La orgullosa amiga que me repite una y otra vez: "te lo dije, es un imbécil". 
Y la misma pendeja conocida y extraña tratando de volver a ti, buscando por ti para verte con menos odio y hacer más distante aquel pasado que me unió a ti...
 ¿Me pregunto cuántos días, horas y segundos me quedan para sentirme así? Porque es un hecho que no serán semanas y mucho menos, años, porque son los que menos tengo. 

Ese crucial momento en que ya no te ame y tampoco te odie. 








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