Cuando tenía 11- 12 años de vida y estaba re-descubriendo el mundo, pasando de un estado de ánimo a otro, sintiéndome incomprendida y muchos cambios más, los canales como MTV, Muchmusic, etc., fueron canales de música pura y no pasaban más que música.
Ahí fue donde descubrí a Evanescence, My Chemical Romance, Simple Plan, Linkin Park, Coldplay y muchas otras bandas épicas anteriores a mi generación y posteriores a ella. La música siempre ha sido parte de mi vida y hasta la fecha no hay cosa que no haga sin música (hasta lavar el baño, si es posible).
En este caso, Chester Benington (vocalista de Linkin Park) fue esa voz enérgica que jamás tendrá comparación, marcó una época y expresó muchos sentimientos y a veces, te daba las palabras adecuadas para explicar tu sentir. Seguí escuchando Linkin Park, no soy una gran fan, hasta la actualidad y cambiaron su género pero la voz de Chester tenía la misma energía y potencia como siempre.
Te haga saltar, gritar o llorar; leer las noticias de su muerte marcan un antes y un después, así como la muerte de Bowie ó Cornell que fueron grandes artistas e impusieron un estilo y un arte. Linkin Park me hizo sentir expresada con aquellas canciones que en su lírica encontraba ese exacto sentir que no podía describir en papel o con mi propia voz. Chester entregaba su corazón en cada una de ellas y tu podías sentir la canción y la pasión puesta en ella.
Chester fue un interprete que nos acompañó en cada uno de los momentos que vivimos solos, con amigos o sintiéndonos incomprendidos o no correspondidos, además de poderosos y aliviados. Y ahora es una leyenda.
17 años a través de la música ( los escuché desde el 2000) y lo seguiré escuchando para recordar y para re-encontrarme.
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