viernes, diciembre 21, 2018

Mis cartas a Valladares (7 8, 9, 10)

7


Celestina:

Las cosas son diferentes ahora, lamento mucho no haber respondido tu primera carta, fue una descortesía y me disculpo sinceramente. La verdad es que no suelo hablar mucho, por lo cual considero que escribirnos será de mucha ayuda para comunicarnos. Debo admitir que, admiro la valentía que has tenido para iniciar la conversación, incluso cuando no te dirigí la palabra ese domingo en la iglesia. Desearía tener un poco de lo que tú tienes, a mí siempre me gana la timidez. 

Espero podamos vernos pronto y tomar el té. 


Con aprecio, 
Osvaldo Valladares.



Al borde de la locura, Celestina celebraba el hecho de haber obtenido una respuesta. Guardó esa carta secretamente y no compartió con nadie su dicha, aunque se le podía ver más contenta que de costumbre.  




8

Quién diría que lo que empezó como una inocente ilusión terminara en semejante desgracia. Se habían encontrado cientos de muertos cuando sucedió el golpe de Estado y con ella, personas que no volvieron a ser las mismas. Sí, como lo dijeron en la radio, nadie volvió a ser el mismo. Entiéndase desde ahora que lo que puede ocurrir más adelante no es lo que puede ser ahora, o al menos, no lo que usted entiende que puede ser. 


9

Querido Valladares, 


Espero que te encuentres bien, he querido mandarte esta carta para decirte que me he enterado de tu compromiso. Me da mucho gusto que al fin hayas encontrado a alguien que te dé esa felicidad que tanto has anhelado. Dado ciertos inconvenientes en mi vida familiar, no podré estar presente en la fiesta de compromiso, a la que tus padres muy amablemente nos han invitado, a mis familiares y a mí. 

Esperaba, al menos, enterarme de tu propio puño y letra. En cambio, recibo siempre la verdad de donde menos lo espero. 


Celestina.



10


Querida Celestina:


En lo que respecta a nuestra última taza de té, debo decir que me ha resultado gratificante tu compañía. Nunca había hablado tanto con alguien que no fuera parte de mi familia, como mis hermanos y hermanas. 

Sobre mi viaje, tengo que informarte que regresaré a la hacienda cada seis meses pero, podremos escribirnos como siempre. Te contaré todo lo que me vaya pasando y será de mucha ayuda recibir cartas tuyas. Serás mi escrita compañía en este internado. 

Cuéntame siempre lo que vaya pasando contigo, lo que piensas y lo que sientes. Siempre esperaré una carta tuya.


Esperando tu respuesta,
O. Valladares.










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