4
Querido Valladares:
He de suponer que la falta de una respuesta es por tu falta de tiempo y lamento mucho el habértelo quitado con cosas tan triviales. Supe que te dedicarás a la milicia como tu padre, me alegra si eso es lo que quieres. Será un honor para tu familia que se mantenga tan alto oficio.
En fin, mis mejores deseos para ti.
Con aprecio,
Celestina.
Una carta que nunca se envió.
5
"El actual presidente ha declarado que la casilla impuesta en cada uno de los centros de votación han sido a modo de encuesta. Puesto que la Constitución declara que ningún presidente de la nación puede reelegirse pasando su mandato que cuatro años, que como ciudadanos nosotros sabemos...". Se escuchaba en la radio, muy a lo lejos mientras Celestina desgranaba la mazorca que tenía en las manos. De repente escuchó un llanto y se levantó para saber qué sucedía, Lourdes se había caído por culpa de Noé. Ya, ya, Lula. Decía con voz cariñosa mientras estaba limpiando las rodillas de Lourdes, levantó la mirada y vio a Noé escondiéndose detrás de un árbol de mango. Le dijo a Lourdes que fuera a buscar a su hermana mayor. Caminó hacia el árbol y vio a Noé parado tapándose la cara porque el niño sabía que lo iban a regañar.
Celestina le preguntó, ¿Por qué has golpeado a tu hermana, Noé?, sus manos acomodaban la ropa de Noé que por jugar, estaba sucia y la camisa arrugada. Noé vió a su abuela con las manos entreabiertas y los ojos llorosos. Mi hermana dice que está enamorada de un amigo mío y ella todavía está muy chiquita para decir esas cosas...
¡Oye, estás muy pequeña para esas cosas! Tina, los muchachos son cosas del diablo. Es una tentación y tú sabrás si pasas por pecadora o por inmaculada. Además, muchacha, tú ya habías dicho que querías ser monja. Decía, Candelaria, la ama de llaves de la familia, la cual también era partera, yerbatera y nana de todas las niñas de la familia. De complexión robusta, canosa por toda la faena de su vida y a pesar de todos los golpes que le dio la vida, tenía una inmensa sonrisa y amor para dar a cada uno de los miembros de la familia y a los trabajadores, quienes la veían como su portavoz cada vez que tenían problemas con el hacendado. Aunque sabía que lo que le estaba diciendo a Celestina fuera una exageración, la ingenuidad de la muchacha era suficiente para que borrara sus ideas platónicas y se enfocara en el camino religioso.
Celestina mantenía una expresión de horror cuando Candelaria empezó a explicarle todos los porqués de no ilusionarse con Valladares. Puesto que al no recibir una respuesta de su primera carta, estaba decidida a enfrentarlo para darle un principio a lo que creía que sería una buena idea. Confesarle lo que piensa y siente. Sentía que el corazón se le hacía añicos al mismo tiempo que daba espacio a la razón de todos los porqués de Candelaria. Hasta ese entonces, tuvo que enfrentarse a la lucha de poderes, la razón contra el corazón. Y vaya usted a saber qué drama suscitó después de esa noche.
6
Pensé que después de todo no vendrías. Pensé que en serio me dejarías esperándote porque me gritaste que esa sería la última vez que te vería la cara de tonta. ¿Por qué atendiste a mi última carta, Celestina?
En aquel arroyo, donde nacían las aguas que abastecía a la hacienda de Valladares, Celestina llegó con el corazón pulsándole en la cabeza. El aire que lograba respirar parecía denso dentro de su pecho y sólo pudo decir: Porque a pesar de que lo veo todo tan claro, parece que me dura el capricho de quedarme. Estoy tan enojada contigo, conmigo y con Dios. Si un día me hubieran dicho que este sería mi destino, hubiera rogado de rodillas que me mandaran al convento desde el primer día que te vi. Él sólo se quedó parado a orillas del arroyo mientras veía el rostro sudado, compungido y esa mirada feroz que le reprochaban los ojos cristalinos de Celestina. De amor, de dolor y de muchas cosas, tan ambivalentes entre ellas y sin embargo, ella estaba ahí.
La verdad es que sí te quiero. Caminó hacia ella pero, sólo encontraba negación en su rostro, para lo que ella dijo: Osvaldo, considera esta la última mirada que te han de dar mis ojos, estos ojos que no se cansaban de verte. Estos que te han llorado por tantos años y recuerda muy bien, que en esta vida no volverás a encontrar a alguien que te haya esperado tanto como yo, en el silencio de nuestras tierras y en el ruido de la gente...
Te juro por la fe que tanto le guardé a Dios, que no volverás a cruzarte en mi camino, Valladares.
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