viernes, junio 01, 2018

El viajero y la nada

¿Cuándo los muertos se van, se llevan todo lo que vivieron con ellos?
Y si es así, ¿Qué pasa con los pedazos que se quedan con nosotros?
No sé. En realidad, no sé quién se lleva los pedazos de quién.
Hay una línea imaginaria entre los vivos y los muertos que no se define.
Si las personas que llegan a nosotros vienen por un trozo de nuestras vidas,
para llevárselo sin volver jamás. 

O he llegado a pensar, que si se van, el que se va, se va de nuestras vidas
porque ya le hemos quitado bastante y se quedó vacío. Tanto que ya es 
momento de regresar al origen. Vino siendo alguien, se va siendo nadie, 
se va volviéndose nada. 

Y si nos quedamos aquí, nos han robado una parte, algo que no volverá...
Y pienso que no sé si vienen, los que vienen, a quitarnos o a volvernos 
completos. 

Aquí estoy, robándome algo de las demás personas, sin deseo a regresarles
lo que alguna vez les quité. Aquí estoy tratando de buscar lo que me han 
quitado, pero, he entendido que no volverá.

Hay distancias que llevan días pero hay otras infinitas, van más allá del 
universo y se esconden en la introducción de la vida, llevándose esa parte 
que duele más, esa que ingenuamente entregamos. 

No sé qué es pero, ya no esta.

Lloro porque me han quitado parte de mi vida.

Y me pregunto, de nuevo, si allá en el lugar en el que están ¿existe Dios?
No lo sé, sólo sé que de algo estoy segura...

Que en esa nada, ese que te robó de mí, no te quiere tanto como yo.

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