Cada paso dado en tu existencia debería llevarte a un progreso continuo que te lleve a ser mejor y pareciera que cada dado, es un obstáculo obstinado que no se rinde tan fácilmente. ¿En qué punto se pone peor? Llevo preguntándome esto desde el momento en que tuve que tomar las riendas de mis problemas, problemas reales que han tenido que llevarse toda mi atención y lo único que consigo es que se vean inclusive más grandes de lo que son. Tratando de ser optimista y ver el lado bueno de las cosas. Se supone que siempre debería ser así. Llega un momento en el que digo. ¡Al diablo! No puedo hacer esto una vez más. Pero, ¿Qué se supone que haga cuando lo deje? Esto es parte de mi y debo lidiar con ello porque no me puede empujar hacia atrás. He avanzado tanto y he hecho mucho por encontrar un lugar en este maldito mundo. He tenido que callar bocas, algo que es malditamente satisfactorio pero no es mi punto clave o importante, es una añadidura del por qué realmente hago lo que hago. Quisiera verme a través de los ojos de los demás y saber por qué algunos dicen que soy una líder, una inspiración, persona a la cual admiran o en caso de mi madre, quien está orgullosa de verme librar todas mis batallas. Pero, ¿me siento orgullosa de mí misma? Realmente, no. Me veo a mí misma como este pedazo de mierda que no sabe qué decisiones tomar, que llora cuando no encuentra la solución correcta o que maldice cuando las cosas no salen como quiere. La que pone buena cara cuando los demás la ven porque tiene una reputación de fuerte que no sabe cómo carajo forjó. Soy un ser humano común que cada día se siente más débil, que cuando no se queja, imagina en silencio todos los escenarios posibles de no ser yo. Incluso haciéndolo, termino siendo yo. No habría más de otra persona en mi cabeza, sin mi. Estoy jodida como todos los demás, nunca estoy conforme y me pregunto tantas veces cómo es que soy elegida para ser pañuelo de lágrimas, pilar, fortaleza ajena y la hija que mi madre nunca imaginó tener. Por una vez en mi vida, quisiera estar del otro lado de mí y ser esa otra persona que no se conecta conmigo, la que puede decir pendejadas todo el día o esa que mantiene la mente en blanco total mientras cruza los brazos esperando que alguien más se mueva por ella. Una sola vez.
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