miércoles, enero 03, 2018

Primer relato del año

No hay día que no despierte sin tener un primer pensamiento impregnado a él.
No hay noche que no invente historias donde el protagonista es él. 

Algunas veces durante el día me pregunto si realmente es él o yo la que necesita un anclaje. Alguien en quien posar mi atención mientras me encuentro sola por este andar. Alguien con quien pelear en mi cabeza, en quien descansar en un día atareado, unos brazos a los que podría llamar hogar, al final de cuentas, una sombra con quien imaginar días enteros de ambivalencia emocional. 

¿Cuán sola he de sentirme para ponerlo como objeto de mis callados deseos?
Unos días excuso mis pensamientos con la edad, con el tiempo libre que me embarga ahora y con las hormonas locas que me cargo.

La mitad del día creo que adoro más la idea que le tengo que al hombre en realidad. La otra mitad me da por admitir que es más el hombre y no la idea. ¡Es un maldito ciclo! Aparece y desaparece. Es un vil conflicto que encuentra tregua pero sigue en guerra. Y a veces, solo ahogo los pensamientos como las galletas que remojo tanto en el café. 


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