miércoles, agosto 08, 2018

Séptimo. El penúltimo paso.

Llevo dos días de clases, la pérdida de la costumbre se ha asomado por el hecho de que ya no tolero estar sentada más de una hora y porque, cierta rutina que me había durado en semestres anteriores, ha cambiado. 
Estoy comiendo más rico que de costumbre. Todo preparado por mí. He llegado más temprano a la escuela. No más retardos y muy lejos de maestros que pasan la materia de una sola embarrada de información. 
Estoy ansiosa y emocionada de completar uno de los procesos que más tiempo me ha llevado, años, concluir. Siempre lo delegué, lo evadí o lo consideré un propósito que ya no estaba dentro de mi camino. Aprendí muchas cosas en los diferentes trabajos que tuve, en los diferentes niveles académicos que estudié y la primera carrera que empecé pero que, nunca terminé.
Me encanta pintar, es una de las cosas que más disfruto y aún así no me veo siendo artista. Me encanta la fotografía y prefiero disfrutar de la naturaleza de las fotografías solo para mí. Si tuviera la oportunidad de hacerlo por profesión, me conozco, no estaría conforme con ello. Esas son las cosas que hago por mí misma.
Me encanta y vivo para escribir, lo hago tan posible como puedo. Siempre es mejor cuando tengo algo que decir y esa es otra de las cosas que puedo hacer para mí, para otros y por profesión, no sé, tal vez más adelante logre cumplir con esa novela pospuesta.
Y lo que estoy por concluir en menos de un año, eso ya no es para mi mamá, mi familia, mis amigos, mi capital y mis ganas de vivir un poco más allá de lo modesto. Aunque empezó para todos ellos, para entregarle a mi mamá un papel, ser orgullo de la familia, no defraudar a mis amistades y no morirme de hambre; es también un panorama que me ha abierto las puertas a la realidad, el mundo y de todo aquello que queda por hacer. Por aquellos que más lo necesitan y que alguna vez, no pudieron ver más allá de lo que la sociedad les ofrecía y sin embargo, tenían y tienen la certeza de que no vienen al mundo a ser un humano más que ocupa un número dentro de las estadísticas. 
No puedo esperar para ponerme en marcha y aunque me falte mucho, sea difícil el camino y se me atraviesen muchos obstáculos, estoy segura de que podré tener un sueño infinito en la inmensidad del universo sabiendo que dejé un camino trazado para alguien más, en algún lugar, entre la nimiedad y lo extraordinario.   

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