Querido cortejador que solo busca un rato de diversión y pasión desenfrenada:
Me gusta su sinceridad, de dejar los puntos claros sobre lo que busca y de la injusta travesía en el amor que ha llevado a lo largo de sus años, millenials, por supuesto. De dejar en claro que no le interesa una relación que nos comprometa a un futuro prometedor, si es que se puede obtener.
Debo ser honesta también, es mi primera vez en este tipo de asuntos y pensándolo bien, considero que no es una mala propuesta. Al contrario, ya que estamos en una "nueva sociedad" en donde la mujer tiene más libertad de hacer un comino con su cuerpo, le he dicho ¿por qué no? Pero... le aclaro que, ya puestas las cartas sobre la mesa, usted no pasará de algo más. Simple, tengo esa mala costumbre de hacerme ideas sobre las personas, no de las malas (bueno, dependiendo, ya sea con acciones o palabras. Todo el mundo se pone una corona o la soga al cuello), le aclaro que si me ha dicho que no quiere nada serio, en eso se quedará, en un acompañante de la noche y jueguito a ratos que en algún momento dejará de ser divertido.
Y no es que yo sea la última coca- cola del desierto pero, los hombres que he conocido siempre regresan a mí. Puede que por el trato que llevamos, usted sea la excepción pero, es posible que no. Si me pregunta por qué regresan, la verdad no lo sé, supongo que es porque algo hice bien o es una mala costumbre masculina.
De ahí en fuera, usted puede hacer conmigo lo que quiera en un acuerdo mutuo de placer, con esta costumbre tan tajante de no entregarle más de mi.
Con sinceridad,
Ale
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