A veces me siento perdida y es cuando no escucho mi propia voz. No puedo. Quisiera poder expresar todo eso que siento pero las palabras no me alcanzan o no hay alguna que dé la talla. Así que me desconecto de lo que siento, pienso y quiero porque no sé a dónde ir....
¿Cómo muevo todo eso, esas piezas de mi, si no sé a dónde debo llevarlas?
Se siente como si tratara de escalar entre castillos de arena, sólo se desmoronan y yo sigo en el mismo sitio. Se siente más como un lugar pantanoso, todavía no he decidido moverme pero ya empecé a hundirme.
Viví todo este lunes pensando sin hacerlo. Caminando sin desearlo. Respirando y lamentando. ¿Cómo ser fuerte si cada vez es más difícil? ¿Cómo pretender que estoy bien y que puedo ver hacia adelante si cada vez que doy un paso, ese fantasma me persigue? Me abraza y se funde entre mis costillas. Me envenena y me ahoga, se esmera en castigarme. Cada palabra resuena en mi pecho y hace eco de ellas dentro de mi pecho. Me dice y se burla "para siempre, siempre" y he llegado a pensar que ya me he vuelto ella. Me orilla a vivir con recato y el camino lo hace pedregoso... Me mira por dentro y sonríe porque estoy cediendo y yo estoy dispuesta a pensar que puedo hacerle frente una vez más.
Me tritura el pecho, de tiempo a tiempo. Me consume el aire y me desvanezco. Se mete entre mis sueños y me deja varada en la cama viendo al techo. Le agrada verme desviar la mirada cuando doblegan mis brazos y se arrulla en mis miedos, observando mis dedos y taladrando sin cese a aquello que aún no tiene dueño.
No sería yo si levanto la mirada. No sería yo a la que vuelvas a ver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario