Hoy fue un caos regresar a la ciudad...
Lo principal, es que tenía esas ganas de no volver y un montón de ideas encontradas. Mi familia se hizo mi mejor compañía y mi gata, también. Es tan hermoso tener esa convivencia y luego volver a un departamento vacío en donde no hay maullidos y abunda el silencio.
Lo segundo fue el clima, tal parece que se puso acorde a mi sentir. Nublado y con lluvias, como si el cielo llorara por mi. Después de muchos sentimientos encontrados en una última visita a un lugar llamado persona, no sé si volvieron pero sé que eso que sentí, cambió. Un sentimiento más realista, más sincero y un poco directo. Tal vez, más orgulloso y más práctico a no prestar atención a lo absurdo.
Encuentro un departamento lleno de muebles sucios y espacios sin vida. No hay nueva compañía y eso me augura seis meses más de soledad y libertad. Sé que ahora se siente esa soledad de la mala, luego vuelve la soledad de la buena. Esa que me hace encontrarme conmigo misma y me deja ser buena compañía para los demás. Y después, vienen todos esos ajetreos de la vida que me sirven para tener un futuro prometedor y que sé que requieren más esfuerzo del que hago ahora.
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