¿Acaso el cielo debe pintarse siempre de gris cada vez que los veo? La tarde se vuelve macabra cuando entre risas no hay nada. Las conversaciones se vuelven más estúpidas porque estar serio parece que pasó de moda y la gracia es reírse de lo que sea para disimular la falta de algo, de todo y de nada, sí, de nada sirve porque se vuelven miserables con el paso del tiempo.
Parece un reto reírse hasta por lo que no causa gracia. En serio ¿hemos de volvernos tan cínicos ante tanta desgracia personal? Que en los momentos en donde más sosiego se necesita, es cuando deciden distraerse con lo banal. ¿Tan vacíos están que no entienden que la vida los está cogiendo con ganas de desgarrarles el culo y ellos sonríen ante tal acto, que después de eso ya nada importa? ¿Cuándo vendrá la queja y cuando vendrá el grupo de ayuda para que exploren la verdad y cicatricen el ano mental? Ellos le llaman "improvisación" yo le llamo "vergazo consensuado".
Sépase que ante tal cinismo no hay enojo ni tristeza, es decepción. Y cabe recalcar que lo miserable les resalta lo tajantes de presumirlo con gran orgullo y arrogancia. Exigen un trato de realeza después de sus metidas de pata que, me pregunto: ¿Desde cuándo debo darles paso a la conformidad y grosería para que la obligación les termine sabiendo a favor?
Si, porque les sabe a favor lo que tienen que hacer por ese gran futuro que tanto anhelan. Es un favor terminar una meta que ellos mismos se comprometieron desde que entraron a calentar una banca mientras otros parlotean lo que supuestamente saben.
Porque entran pensando en que serán ricos sin saber cómo. Y salen sin saber aplicarlo.
Porque la teoría que saben y memorizaron les va a servir para todos los putazos de la vida cuando en realidad la bienvenida será un pinche recordatorio de que todavía puede ser peor.
Nunca dejará de ser peor y en el primer sentón, sabrán que aquello que tanto despreciaron con tanta seguridad era el ungüento que precedía al "embrocón".
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