¿Sabes? Hay un punto en la vida en donde no hay que esperar.
La vida sigue mientras yo espero algo que no va a pasar.
Me conformo, tal vez, con verte pasar de un lado a otro,
De una esquina a un estante y de un pasillo a una silla.
No quiero saber tu nombre, qué haces y qué te gusta.
Sólo sé que te gusta leer y tomar café por las tardes,
que tienes la voz ronca y tienes el acento de la ciudad.
Creo que puedo vivir con eso por el resto del año.
Creo que puedo permanecer en silencio y solo verte.
Hacer como la que siempre lee y no te busca,
puedo caminar de un estante a otro sin seguirte
Formar un sendero sin seguir tus caminos.
Creo que tiré la toalla y no sé, si es definitivo...
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